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Patrones repetitivos en relaciones: qué son, por qué ocurren y cómo salir del ciclo

¿Te ha pasado que, aunque cambies de pareja, de amigos o incluso de trabajo, acabas viviendo la misma historia una y otra vez? Prometes que esta vez será diferente, pero el guion parece repetirse: los mismos conflictos, la misma sensación de no ser visto, las mismas heridas que vuelven a abrirse.

En psicología, esto se conoce como patrones repetitivos en las relaciones. No se trata de casualidad ni de mala suerte, sino de una tendencia inconsciente a recrear experiencias emocionales pasadas —a menudo originadas en la infancia— con la esperanza de resolverlas.

Desde la Terapia Focalizada en la Transferencia (TFP), un enfoque psicodinámico desarrollado por Otto Kernberg, entendemos estos patrones como “diadas internas”: pares de roles y emociones que se repiten en nuestras relaciones, incluso cuando las circunstancias cambian.

Romper estos ciclos no es fácil, pero es posible. Y empieza por comprender qué representan realmente.

patrones repetitivos en relaciones: descubre porque ocurre
¿Acabas viviendo lo mismo una y otra vez aunque sean relaciones diferentes?

Qué son los patrones repetitivos en las relaciones

Los patrones repetitivos en las relaciones son dinámicas emocionales y comportamentales que se repiten a lo largo del tiempo con diferentes personas y contextos. Por ejemplo:

  • Sentir que siempre das más de lo que recibes.

  • Atraer personas distantes o emocionalmente inaccesibles.

  • Terminar en relaciones en las que te sientes controlado o criticado.

  • Buscar constantemente aprobación o temer el abandono.

A nivel inconsciente, estas experiencias recrean vínculos tempranos con figuras significativas (padres, cuidadores, profesores, etc.) y reproducen los mismos roles emocionales vividos entonces: ser el rechazado, el salvador, el cuidador, el culpable, el necesitado.

En otras palabras, el cuerpo y la mente siguen interpretando la vida desde antiguos guiones emocionales que alguna vez tuvieron sentido para sobrevivir, pero que hoy generan sufrimiento.

Las diadas en TFP: los personajes que se repiten

La TFP conceptualiza estas repeticiones como “diadas”, es decir, pares de representaciones internas formadas por:

  1. Una imagen de uno mismo (por ejemplo, “soy débil”, “soy quien sostiene todo”).

  2. Una imagen del otro (por ejemplo, “el otro controla”, “el otro abandona”).

  3. Una emoción asociada (miedo, rabia, vergüenza, tristeza, dependencia).

Estas diadas se almacenan en la memoria afectiva y actúan como mapas internos de relación, influyendo en cómo interpretamos y respondemos a los demás.

Ejemplos comunes de diadas:

  • “Yo cuido” / “El otro necesita” → patrón de salvador-cuidador.

  • “Yo soy insuficiente” / “El otro critica” → patrón de autoexigencia y culpa.

  • “Yo dependo” / “El otro abandona” → patrón de apego ansioso o miedo a la pérdida.

Aunque parezca que “el otro” siempre cambia, el núcleo emocional de la historia permanece igual. Es como si representáramos una obra con distintos actores, pero el mismo guion.

Para entenderlo un poco mejor:

Por qué repetimos lo que nos hace daño

Repetimos lo que nos duele porque, inconscientemente, buscamos darle un final diferente. Freud ya hablaba de la “compulsión a la repetición” como un intento del psiquismo de dominar experiencias traumáticas no elaboradas.

Desde la TFP, esta repetición se entiende como un intento inconsciente de integrar partes escindidas del yo: aspectos de nosotros mismos que no pudimos aceptar o comprender.

En la infancia, cuando un vínculo importante nos hizo daño o nos frustró, el cerebro registró no solo la experiencia, sino la emoción asociada (miedo, abandono, rechazo, culpa). Si esa emoción no pudo procesarse, se encapsula y más tarde busca expresarse a través de relaciones adultas.

Por eso, al enfrentarnos a vínculos similares, sentimos emociones desproporcionadas o “irracionales”: no estamos reaccionando solo al presente, sino reviviendo el pasado en el ahora.

El papel del apego en los patrones repetitivos

Los estilos de apego (seguro, ansioso, evitativo o desorganizado) influyen directamente en cómo se forman estos patrones.

  • Las personas con apego ansioso tienden a buscar aprobación constante y a temer el abandono, repitiendo vínculos en los que “dan demasiado” para no ser rechazadas.

  • Quienes tienen apego evitativo suelen distanciarse emocionalmente cuando alguien se acerca, recreando la sensación de autosuficiencia y control.

  • En el apego desorganizado, se combinan ambos: necesidad de cercanía y miedo a ella, generando vínculos inestables y ambivalentes.

La TFP no se centra únicamente en el apego, pero lo integra: las diadas son, en parte, expresiones de esos estilos relacionales aprendidos.

Los estilos de apego influyen directamente en como se forman estos patrones.

Cómo se trabajan estos patrones en la Terapia Focalizada en la Transferencia (TFP)

En TFP, la relación terapéutica se convierte en un espacio seguro donde los patrones repetitivos pueden aparecer, explorarse y transformarse.

  1. Identificación de las diadas:
    El terapeuta ayuda al paciente a reconocer qué roles y emociones se repiten (por ejemplo, sentirse constantemente juzgado o abandonado).

  2. Análisis de la transferencia:
    Las emociones que el paciente proyecta sobre el terapeuta (rabia, dependencia, miedo) son interpretadas como expresiones de esas diadas internas.

  3. Integración de los polos escindidos:
    A través del diálogo terapéutico, el paciente aprende a integrar los aspectos contradictorios del yo (por ejemplo, ser fuerte y vulnerable a la vez), generando una identidad más coherente y estable.

  4. Reestructuración de los vínculos externos:
    A medida que se reconocen los patrones en la terapia, se van modificando en la vida cotidiana: relaciones más equilibradas, límites más claros y mayor autoconocimiento.

Ejemplo práctico: “Siempre termino con personas que me hacen sentir invisible”

Imagina a alguien que repite relaciones en las que su pareja no muestra afecto o disponibilidad. A nivel consciente, esa persona desea ser vista y valorada, pero inconscientemente busca revivir la herida de no haber sido atendida en la infancia, con la esperanza de que esta vez sea diferente.

En TFP, este patrón se exploraría así:

  • ¿Qué emoción aparece cuando el otro se muestra distante?

  • ¿Qué recuerdos o experiencias tempranas despierta?

  • ¿Qué rol adopta la persona (el que espera, el que suplica, el que se resigna)?

Poco a poco, al reconocer que el conflicto no está solo “afuera”, sino también en la estructura interna del yo, el paciente puede dejar de proyectar esas viejas historias en los nuevos vínculos.

Cómo romper los patrones repetitivos en las relaciones

Romper estos ciclos requiere conciencia, tiempo y autocompasión. No se trata de “cambiar de pareja”, sino de cambiar el papel que desempeñamos sin darnos cuenta.

Algunos pasos clave:

  1. Observar sin juzgar: Date cuenta de tus reacciones automáticas (culpa, miedo, sumisión, control). Identifica cuándo se activan.

  2. Preguntarte qué representan: En lugar de centrarte en el otro, pregúntate: “¿Qué parte de mí se siente conocida en esta situación?”

  3. Aceptar la vulnerabilidad: El deseo de amor y seguridad no es debilidad; es humano.

  4. Buscar ayuda profesional: Una terapia basada en TFP o enfoques psicodinámicos te ayudará a poner palabras y sentido a lo que repites.

  5. Practicar la integración: No hay una versión “mala” o “buena” de ti; solo partes que intentan protegerte. Integrarlas es el inicio del cambio.

Lo que no se trata, se repite

El cuerpo y la mente no distinguen entre pasado y presente cuando una herida emocional sigue abierta. Por eso, muchas personas sienten que “algo se activa” ante determinadas situaciones sin entender por qué.

La buena noticia es que una vez que identificamos el patrón, deja de tener el mismo poder. La conciencia interrumpe la repetición.

Cambiar el guion no es borrar el pasado

No se trata de olvidar ni de negar lo vivido, sino de reconstruir el vínculo contigo mismo.
Cuando logras entender tus propias diadas —esos personajes internos que te acompañan—, puedes elegir relaciones distintas.
Relaciones donde haya espacio para la reciprocidad, la calma y la autenticidad.

Como conclusión: reconocer para transformar

Los patrones repetitivos en las relaciones no son un destino inevitable, sino un reflejo de heridas que piden ser entendidas.
La Terapia Focalizada en la Transferencia (TFP) ofrece un camino para comprender cómo esas experiencias se reactivan, y sobre todo, cómo construir vínculos más conscientes y libres.

Como dice el enfoque psicodinámico: “Lo que se hace consciente, se puede transformar.”
Y a veces, reconocer el patrón es el primer paso para escribir una historia diferente.

📚 Bibliografía y referencias

  • Kernberg, O. F. (2006). Object Relations Theory and Clinical Psychoanalysis. Yale University Press.

  • Clarkin, J. F., Yeomans, F. E., & Kernberg, O. F. (2006). Psychotherapy for Borderline Personality: Focusing on Object Relations. American Psychiatric Publishing.

  • Fonagy, P., & Target, M. (2007). Attachment and Reflective Function: Their Role in Self-Organization. Development and Psychopathology, 9(4), 679–700.

  • Holmes, J. (2014). Attachment in Therapeutic Practice. Routledge.

  • Liotti, G., & Farina, B. (2011). Sviluppi Traumatici: Eziopatogenesi, Clinica e Terapia della Dimensione Dissociativa. Raffaello Cortina Editore.

  • Gabbard, G. O. (2010). Long-Term Psychodynamic Psychotherapy: A Basic Text. American Psychiatric Publishing.

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