Cuando todo recae sobre ti: cómo la terapia familiar sistémica ayuda a salir de la sobrecarga emocional.
Hay mujeres que no llegan a consulta diciendo “mi familia es el problema”.
Llegan diciendo: “Estoy agotada”, “no puedo más”, “siento que si yo no hago las cosas, todo se desmorona”.
Trabajan fuera de casa.
Sostienen la organización familiar.
Cuidan. Escuchan. Resuelven. Anticipan.
Y, aun así, sienten culpa por sentirse cansadas.
Este artículo aborda qué es la terapia familiar sistémica, cómo entiende el malestar emocional y por qué puede ser especialmente útil en casos de mujeres sobrecargadas por las tareas del hogar, la familia y el trabajo. Lo haremos también a través de un caso clínico que representa a muchas mujeres que acompañamos en consulta.
¿Qué es la terapia familiar sistémica?
La terapia familiar sistémica es un enfoque de la psicoterapia que entiende que las personas no viven aisladas, sino dentro de sistemas relacionales: la familia, la pareja, el trabajo, la cultura.
Desde esta perspectiva, el malestar psicológico no se explica solo por lo que le ocurre a una persona “por dentro”, sino por las dinámicas relacionales en las que está inmersa.
En lugar de preguntar únicamente:
“¿Qué te pasa a ti?”
La terapia sistémica también pregunta:
“¿Qué lugar ocupas?”
“¿Qué función cumples en tu familia?”
“¿Qué pasaría si dejaras de hacerlo todo?”
No busca culpables.
Busca comprender patrones.
La sobrecarga emocional femenina: un problema individual… que no lo es
Muchas mujeres llegan a terapia convencidas de que su problema es personal:
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“No sé poner límites”
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“Soy demasiado responsable”
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“No sé decir que no”
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“Soy muy exigente conmigo misma”
Y aunque estas frases contienen parte de verdad, no explican todo.
La terapia familiar sistémica ayuda a ver que la sobrecarga emocional no aparece en el vacío, sino dentro de estructuras familiares y sociales que, muchas veces, descansan de forma invisible sobre las mujeres.
Caso clínico (ejemplo representativo)
El nombre y los datos han sido modificados para proteger la confidencialidad.
Laura, 46 años
Laura trabaja a jornada completa. Tiene dos hijos adolescentes y una madre mayor que empieza a necesitar ayuda. Vive en pareja desde hace más de 20 años.
Llega a consulta por:
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Cansancio constante
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Irritabilidad
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Insomnio
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Sensación de estar “apagada”
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Episodios de ansiedad
Dice una frase que se repite en muchas mujeres:
“No debería estar tan mal. No me falta nada.”
El síntoma no es el problema, es el mensaje
Desde un enfoque sistémico, el malestar de Laura no se entiende como un fallo individual, sino como una señal.
Su ansiedad, su agotamiento y su irritabilidad no son el enemigo. Son la forma que tiene su cuerpo y su mente de decir:
“Así no se puede seguir.”
La terapia familiar sistémica entiende los síntomas como respuestas adaptativas a dinámicas que llevan demasiado tiempo funcionando de la misma manera.
Roles familiares invisibles que sostienen la sobrecarga
En las primeras sesiones, aparecen patrones claros:
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Laura es la que organiza
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La que recuerda
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La que anticipa problemas
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La que cuida emocionalmente
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La que sostiene el clima familiar
No porque nadie se lo haya pedido explícitamente, sino porque siempre ha sido así.
Desde pequeña aprendió que:
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Ser válida era ser útil
-
Descansar era egoísta
-
Pedir ayuda era molestar
La lógica sistémica: si ella cambia, el sistema se mueve
Uno de los pilares de la terapia sistémica es este:
Cuando una persona cambia su forma de estar en el sistema, el sistema entero se ve obligado a reorganizarse.
Y esto genera miedo.
Porque si Laura deja de hacerlo todo:
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¿Quién se ocupa?
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¿Quién se enfada?
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¿Quién se desestabiliza?
Muchas mujeres no sostienen la sobrecarga por falta de conciencia, sino por miedo a las consecuencias relacionales del cambio.
Culpa, lealtad y mandato invisible
En terapia aparece una emoción clave: culpa.
Culpa por descansar.
Culpa por decir que no.
Culpa por necesitar espacio.
Desde la terapia familiar sistémica, esta culpa no se interpreta como irracional, sino como una lealtad invisible a un sistema familiar donde el sacrificio femenino ha sido la norma.
Cambiar implica, muchas veces, romper un mandato transgeneracional.
¿Por qué la terapia individual a veces no es suficiente?
Muchas mujeres han hecho terapia individual antes y dicen:
“Entiendo todo, pero no consigo cambiar.”
La terapia sistémica aporta algo diferente:
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No solo trabaja el autoconocimiento
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Trabaja las interacciones reales
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Analiza cómo las respuestas del entorno refuerzan el rol de sobrecarga
No se trata solo de “poner límites”, sino de entender por qué cuesta tanto ponerlos y qué ocurre cuando se intentan poner.
Terapia familiar sistémica: ¿hay que venir en familia?
No necesariamente.
Aunque el nombre pueda confundir, la terapia familiar sistémica puede hacerse:
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De forma individual
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En pareja
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Con parte de la familia
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O combinando formatos
Incluso trabajando solo con Laura, se abordan sus relaciones significativas, porque el sistema vive dentro de ella.
Qué se trabaja en consulta
En un proceso de psicoterapia sistémica, se trabajan aspectos como:
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Identificación de roles familiares
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Límites emocionales y funcionales
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Comunicación no explícita
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Reparto de responsabilidades
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Lealtades invisibles
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Expectativas no dichas
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Autocuidado sin culpa
Todo ello con una mirada respetuosa y no culpabilizadora.
El miedo al vacío cuando deja de sostener
Uno de los momentos más delicados del proceso terapéutico aparece cuando Laura empieza a soltar.
Y surge una pregunta profunda:
“Si no soy la que sostiene… ¿quién soy?”
La terapia familiar sistémica acompaña este duelo:
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El duelo por la identidad basada en el sacrificio
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El duelo por la validación que venía del hacer constante
Porque dejar de sostener no es solo cambiar conductas. Es reconstruir identidad.
Cambiar el sistema no es destruirlo
Uno de los grandes mitos que aparecen en consulta es:
“Si cambio, todo se rompe.”
La experiencia clínica muestra lo contrario:
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Los sistemas pueden adaptarse
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Las relaciones pueden redistribuirse
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El conflicto no siempre es señal de fracaso
A veces, es el inicio de una relación más justa, sobretodo contigo misma.
Terapia familiar sistémica online: una opción accesible
En Mente desde Casa, trabajamos la terapia familiar sistémica online, lo que permite:
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Conciliar terapia con vida laboral y familiar
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Incluir a miembros de la familia si es necesario
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Acceder a ayuda profesional desde casa
Especialmente útil para mujeres que ya sienten que no llegan a todo.
Cuando la sobrecarga deja de ser invisible
A lo largo del proceso, Laura no deja de ser responsable, comprometida o cuidadora.
Pero deja de ser:
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La única que sostiene
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La que se anula
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La que paga el precio emocional
Aprende algo esencial:
Cuidar no debería implicar desaparecer.
¿Cuándo puede ayudarte la terapia familiar sistémica?
La terapia familiar sistémica puede ser especialmente útil si:
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Te sientes sobrecargada emocionalmente
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Sientes que todo depende de ti
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Te cuesta descansar sin culpa
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Repites siempre el mismo rol en la familia
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Estás agotada pero no sabes por qué
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Sientes ansiedad o tristeza sin causa clara
Conclusiones:
La sobrecarga emocional no es una debilidad.
Es muchas veces la consecuencia de haber sostenido demasiado tiempo lo que debería estar repartido.
La terapia familiar sistémica no busca que dejes de cuidar, sino que no te pierdas a ti en el cuidado.
🧠 Mente desde Casa – Psiquiatría y Psicoterapia online
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📚 Bibliografía y referencias
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Minuchin, S. (1974). Families and Family Therapy. Harvard University Press.
-
Bowen, M. (1978). Family Therapy in Clinical Practice. Jason Aronson.
-
Nichols, M. & Davis, S. (2020). Family Therapy: Concepts and Methods. Pearson.
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Walsh, F. (2016). Strengthening Family Resilience. Guilford Press.
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Sluzki, C. (1996). La red social: frontera de la práctica sistémica. Gedisa.